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Calidad de vida, el gran desafío.

El impacto cotidiano de la menopausia

Los cambios hormonales alteran física, psicológica y socialmente a la mujeres, que necesitan estar bien informadas para afrontar esta nueva etapa.

Los cambios de humor, la inestabilidad psíquica, la sensación de angustia y disconfort o las dificultades para conciliar el sueño son solamente algunas de las alteraciones que las mujeres enfrentan durante la menopausia.

“Afortunadamente, alrededor del 70% no experimenta serios trastornos y resuelve la situación consultando a su ginecólogo de siempre”, explica la doctora Stella Maris Diamanti, Presidenta del Capítulo de Salud Mental de la Mujer de la Asociación Latinoamericana de Psiquiatría y Jefa de Psiquiatría del hospital Español de Buenos Aires.

Diamanti pone el acento en que las mujeres, durante esta etapa, atraviesan crisis que exceden largamente los aspectos biológicos. “Además de sensaciones desagradables a nivel físico –dice la psiquiatra-, hay que enfrentarse a muchas otras situaciones: el duelo por la incapacidad física de volver a ser madres, por el cuerpo joven y la belleza juvenil perdidos, el miedo a enfermarse o a no ser tenida en cuenta por los hijos, seguramente ya independientes, a la necesidad de enfrentar la ancianidad de sus padres o quizás problemas de pareja que comienzan a manifestarse en ese momento.”

Para los doctores Rosella Nappi, Francesca Ferdeghini y Franco Polatti, del Policlínico San Mateo de la Universidad de Pavia, Italia, si bien varios estudios longitudinales no demuestran que la menopausia aumente significativamente los episodios severos de depresión, al menos en el 80% de los casos las mujeres experimentan síntomas depresivos durante esa transición, y el riesgo se incrementa cuando la mujer ya estuvo deprimida alguna vez, su perimenopausia duró más de tres años, tuvo menopausia quirúrgica (por histerectomía o ablación del útero y los ovarios) o padece disfunción tiroidea.

La doctora Stella Maris Diamanti coincide con sus colegas italianos. “Lo que es necesario desterrar por completo es el mito de que esta etapa está asociada a la pérdida del equilibrio mental –afirma-. Solo puede enfermar una minoría, la que haya tenido episodios previos o una personalidad de riesgo. El resto puede experimentar lo que se llama en psiquiatría ‘humor depresivo’, caracterizado por ansiedad, irritabilidad y falta de energía o astenia, que pueden remitir con distintos tratamientos, entre éstos la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH), que tiene un efecto positivo sobre el estado de ánimo y el bienestar.”

Nappi por su parte, y contra lo demostrado por otros trabajos que indican que la depresión menopáusica se vincula más con la falta de bienestar general de la mujer durante ese período que con las alteraciones hormonales, dice en cambio que recientes estudios muestran que el estradiol –una de las hormonas que integra el grupo de los estrógenos- tiene un potente efecto antidepresivo. “Por eso –afirma la doctora Nappi- la suplementación estrogénica podría ser una herramienta interesante para mujeres menopáusicas que estén tomando antidepresivos.”

¿Cómo medir la calidad de vida?

El doctor Wulf H. Utian, presidente del Consejo de las Sociedades de Menopausia Afiliadas la Sociedad Internacional de Menopausia (Council of Affiliated Menopause Societies), Director Ejecutivo de la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS, por su sigla en inglés), y Consultor Ginecológico de la Cleveland Clinic de los EE.UU, lleva 40 años dedicado a la investigación de la menopausia y dice que el concepto ‘calidad de vida’ es central en la mayoría de las discusiones científicas actuales sobre el tema.

“Es que muchos de los síntomas que aparecen en ese momento tienen un efecto negativo sobre la calidad de vida de las mujeres –dice Utian-. Pero el problema es que no está demasiado claro qué significa ‘calidad de vida’, dado que es un término ubicuo, pobremente definido e implica cosas distintas para diferentes poblaciones. Sería muy interesante saber a través de qué instrumentos es posible alcanzar ese standard y cómo los operadores de salud pueden contribuir a eso, cada uno en su propio país.”

El doctor Hermann Schneider, Presidente de la Sociedad Internacional de Menopausia (IMS, por su sigla en inglés), explica que la definición de “calidad de vida” provista por la Organización Mundial de la Salud (OMS) contempla seis dimensiones: la salud física, el estado psicológico, los niveles de independencia, las relaciones sociales, las características medioambientales y los aspectos espirituales.

“Pero la calidad de vida es una construcción dinámica: cambia –señala Schneider-. Y la tendencia es comparar nuestra situación actual con experiencias previas y expectativas. La menopausia, percibida en líneas generales como un indicador del proceso de envejecimiento, por lo general es resistida. Pero marca el inicio de cómo las mujeres irán adaptando sus vidas a ese proceso. Y es muy importante que estén bien informadas: si, por ejemplo, una mujer cree que no sentirá sofocones o cambios de ánimo, habrá diferencia entre sus expectativas y la realidad, porque lo más probable es que experimente esos síntomas y eso la deprima. Si comprende que los síntomas vasomotores o las variaciones en el ánimo son corrientes durante esta transición, no serán tan distantes sus expectativas de la realidad y eso mejorará su calidad de vida.”

Schneider agrega que evaluar la calidad de vida de la paciente con herramientas metodológicas que permitan tener en cuenta diferencias étnicas y culturales es un aspecto que los médicos no deben desestimar, y debe incluir aspectos físicos, sociales, psicológicos y de la vida íntima de la paciente (en especial su nivel de satisfacción sexual) ya que “numerosas investigaciones demuestran que cuando la mujer experimenta bienestar aumenta su adherencia a los tratamientos indicados.”

Cómo vivir mejor

La doctora Stella Maris Diamanti propone:

  • No automedicarse (con psicofármacos, diuréticos, antiinflamatorios, anorexígenos u otros).
  • Disminuir la ingesta de alcohol, del cigarrillo y cuidar el peso corporal.
  • Seguir una dieta equilibrada.
  • Realizar una actividad física regular (las caminatas son ideales y favorecen el aparato cardiovascular y la salud ósea).
  • Integrarse a un grupo de reflexión junto a pares.

Mujeres satisfechas

El doctor Hermann Schneider, presidente de la Sociedad Internacional de Menopausia (IMS, por su sigla en inglés) en asociación con su colega Lothar Heinemann del Epidemiology and Health Research Center, de Zepernick, Alemania, mencionan distintos instrumentos desarrollados para medir la calidad de vida de los tratamientos dispensados a las mujeres durante la menopausia, entre éstos, el Green Climateric Scale, el Women’s Health Questionnaire, el Menopause Sympton List, el Menopause Rating Scale (MRS) y el Utian Quality-of-Life Scale

Sobre éste último, Schneider y Heinemann apuntan que fue diseñado para ser utilizado sobre la población general y que por eso demanda la aplicación de una segunda escala en forma paralela, que evalúa síntomas específicos de la menopausia.

Finalmente, presentan dos escalas, una llamada QualiFemme Questionnaire, compuesta de 32 ítems y cinco dimensiones que incluye hasta preguntas sobre la piel y problemas del cabello y otra denominada QualiPause Inventory, recientemente desarrollada, y que recolecta información sobre 20 ítems específicos y seis dimensiones y es considera el instrumento más avanzado desde el punto de vista fármaco económico para evaluar el impacto de los tratamientos durante la menopausia.

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